martes, 2 de junio de 2015

El Oráculo: 3. Reencarnación.

     Dana arrastraba el cuerpo de Abigail por dentro de una gruta, se encontraba al tope del éxtasis. Dejó a un lado a la chica con brusquedad y luego comienza a dibujar en el suelo el símbolo con el cual lograría la reencarnación de Frida, siendo la ultima parte de conjuro de la vida. Dana cogió un tarro que contenía las cenizas de los cuerpos de las cuatro brujas; Luccia, Jade, Vrida y Tana. Con una sonrisa excitada en su rostro la bruja comienza a trazar la estrella de cinco puntas, luego en el centro hace una espiral, en las dos puntas inferiores y laterales escribe los nombres de las dueñas de los cuatro corazones, y en la punta superior escribe el nombre de su reina; Frida. Finalmente colocó cinco velas de color blanco nacarado. Usando un conjuro de levitación coloca a Abigail en el centro de aquel símbolo, luego enciende las velas, retrocede unos cuantos pasos y comienza a relatar un conjuro.


     A pesar que se encontraban en la gruta sellada casi al cien por ciento comenzó a soplar viento agitado, el vestido sucio y roto de Dana danzaba al igual que las llamas de las velas cuales no se apagaban, el cuerpo de Abigail  se elevó unos segundo a pocos centímetros del suelo y luego cayó dejando escuchar un golpe seco, acto seguido cesó aquella brisa y las velas se apagaron, el cuerpo de aquella chica aparentemente muerta comenzó a moverse bruscamente y de repente comenzó a respirar para luego sentándose.
     -¡Mi reina, está viva! – Grita Dana emocionada.


     A muchos kilómetros más allá de la cueva donde Frida volvía a la vida en el cuerpo de Abigail,  se encontraba Dante tendido en el suelo cubierto de hojas y aún petrificado, Liria se encontraba sentada a su lado como acostumbraba a hacerlo todos los días desde que Frida murió. Lo observaba con tristeza  cuando repentinamente aquel hechicero abre los ojos mientras su cuerpo volvía a la normalidad a gran velocidad.
     -¡Dante has despertado! – Liria lo ayuda a sentarse. Él observa su alrededor perdido y confuso.
   -¡Frida! – Voltea en todas direcciones - ¿Dónde está Frida? – Se levantó apresurado pero con dificultad.
     Liria comenzó a levantarse junto a Dante y lo observa colocándose frente a él.
     -Dante tranquilízate.
     -¿Dónde está Frida?
     Liria suspira y lo observa fijamente a los ojos tratando de ocultar su preocupación.
     -Frida murió, tú acabaste con ella, pero cuando eso sucedió quedaste petrificado.
     Dante la observa confundido.
     -¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Por qué me he des petrificado?
     -Sé que tienes muchas preguntas y las contestaré Dante, pero debemos irnos de aquí, no es seguro.
     -De acuerdo mi reina.
     Liria saca su varita, hace un giro sobre su cabeza con ella y desaparecen.


     Frida caminaba observando todo a su alrededor, contemplaba sus manos, luego la ropa de la chica cual su cuerpo estaba ocupando y hace gesto de desagrado.
     -Mi reina…
     -Dame mi varita y mi cristal – Frida la interrumpe sin prestarle atención.
     Dana se acerca ella con un cofre rectangular no muy grande, dicho cofre poseía inscripciones poco legibles por lo desgastado a causa del tiempo, aquella hechicera lo abrió y le hizo una reverencia a Frida enseñándole el interior del cofre.
     -Aquí los tiene mi reina.
     Frida coge el cristal y se lo coloca alrededor del cuello con un cordón de oro, luego saca del cofre la varita y la contempla por un momento, desvía su mirada hacia un lado y con un movimiento de varita hace que aparezca un espejo y se acerca lentamente adoptando gestos de desagrado al contemplar desde otro ángulo la ropa que traía puesta. Hace un movimiento con la varita nuevamente y aquella ropa tan desagradable a su vista cambia convirtiéndose en un traje rojo oscuro, con detalles en oro, justo como le gustaba vestir. Se observa nuevamente en el espejo  y sonríe ampliamente.
     -Hermosa hasta en otro cuerpo –Voltea a ver a Dana - ¿Y el oráculo?
     -Mi reina e-el oráculo… -Titubeó nerviosa.
     Frida se acerca a ella apuntándola con la varita.
     -Si no quieres sufrir la peor tortura que hayas tenido en tu vida, entrégame el oráculo ahora.
     -No lo tengo mi reina – Respondió encorvándose.
     -¿Cómo que no lo tienes?
     -No lo encontré mi reina, lo busqué por todo el mundo y no di con su paradero.
    -¡Eres una inútil! Ahora todo se complica totalmente, es cuestión de poco tiempo para que mi hermana y Dante vayan en busca del oráculo. ¡Eres una completa inútil!
     -Lo vamos a encontrar primero que ellos mi reina.
     -Tu mejor no hables inepta.
     Frida contesta obstinada, observa el cofre donde se encontraban su cristal y varita, lo coge y lo lanza contra el espejo que hizo aparece hace un instante rompiéndolo en mil pedazos.


     Frente a un calmado río, sentado en una roca se encontraba Dante, de pie a su lado se encontraba Liria, lo observaba con cariño colocándole su mano en el hombro con delicadeza.
     -¿Dónde se encuentra Cánnan? – Pregunta Dante luego de un largo rato de silencio.
   -Quiero que prestes mucha atención a lo que te diré Dante; Estos son otros tiempos, todo ha cambiado por completo, estuve muchos años yendo donde te encontrabas, hice un conjuro para que nadie pudiese encontrarte y así mantenerte a salvo.
     -¿Cuánto tiempo ha pasado mi reina?
     -Mil años - Responde ella desconcertada.
     -¿Mil años? – Pregunta Dante sorprendido.
     -Sí, ahora debemos permanecer ocultos, o tratar de mezclarnos con la multitud sin hacer magia, el mundo está repleto de mortales no creyentes - Observa a Dante -  y bueno, sobre Cánnan – Suspira – Pues tengo muchos años sin saber de él ni de su paradero.
     -¿Qué le sucedió?
    -Realmente no lo sé, bueno, creo saberlo – se coloca frente a él – Antes de que él desapareciera tuvimos una conversación un poco extraña, te la mostraré a ver si encuentras logras entender a donde está… Fhill Mahlag – Movió su varita y apuntó a la cabeza de Dante transfiriéndole el recuerdo de la conversación que tuvo con Cánnan.
     Dante cerró los ojos al sentir el toque de la varita de Liria, al instante lo invadió la oscuridad y el silencio, luego fueron formándose imágenes velozmente frente a él; estaba en una de las alcobas altas del castillo del reino de la gran reina de la luz Liria, aquel lugar se encontraba prácticamente en ruinas y muy deteriorado. Liria entra a la habitación y observa a Cánnan caminando de un lado a otro desesperado, la bruja simplemente lo observa.
     -Cánnan ¿Qué sucede?
     -¿Recuerdas que en algún momento te hablé del antiguo libro del oráculo?
     -Sí, hace mucho tiempo nos contaste historias acerca de ese libro.
     Cánnan se detiene frente a Liria y la observa, luego gira su mirada hacia el balcón contemplándolo y se acerca poco a poco a él.
   -Ya está muy cerca el momento, pronto Frida vivirá nuevamente, el oráculo es nuestra única salvación – Voltea y observa a Liria con temor, tristeza y angustia – Nos veremos pronto Liria.
     -¿A dónde irás Cánnan?
     El sabio alquimista suspira, golpea tres veces el suelo con su cetro y desparece.
     Las imágenes se fueron desvaneciendo rápidamente hasta que todo queda a oscuras, Dante abre los ojos y observa a Liria al instante, ella le devuelve la mirada, se notaba como ella irradiaba tristeza.
     -Desde ese día no supe más de él.
     -El oráculo – Dice pensativo el hechicero.
     -¿Sabes algo sobre el libro?
   -Él una vez me contó sobre el oráculo; en algún lugar del mundo se encuentra oculto un libro llamado por muchos el oráculo, el cual contiene secretos inimaginables, guarda la verdad del pasado, presente y futuro, pero no a todo el mundo le muestra dichos secretos, no todos pueden ser testigos de su poder, pero si el libro te escoge puedes llegar a presenciar un poder inimaginable, Cánnan piensa derrotar a Frida usando el oráculo.
     -¿Cómo sabremos donde encontrar el libro?
    -Eso no lo sé, no hay datos de su paradero, el alquimista es quien estaba tras su rastro durante mucho tiempo, es él quien lo puede conseguir.
    -Debemos encontrar a Cánnan y conseguir el oráculo si él no lo ha hecho, no podemos dejar que Frida lo consiga, se que lo buscará y no descansará hasta tenerlo en sus manos.
     -Nos encontramos frente a un gran reto mi reina.

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Conjuro de reencarnación
Descendencia espiritual de la reina legítima
Nacida  a imagen y semejanza
Da tu cuerpo a tu reina.
Invoco los poderes de los dioses
Invoco a los corazones
Luccia, Jade, Vrida, Tana
Vida eterna a la Reina Frida. 

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