lunes, 8 de junio de 2015

El Oráculo: 4. Abigail, la descendiente.

     En aquella tenebrosa gruta se aún se encontraba Frida caminando de un lado a otro desesperada y pensativa, Dana la observaba temerosa, podía darse cuenta que los años no cambiaron a su reina, tan solo esperaba el momento de su muerte o de su tortura, no sabía que esperar. Frida comenzó a caminar cada vez más lento hasta detenerse,  voltear hacia donde se encontraba Dana sentada en posición fetal.
     -¡Dana!
     Ella reacciona dando un pequeño salto y se levanta rápidamente.
     -Dígame mi reina.
     -¿Están pulidos tus sentidos?
     -Si mi reina.
     -¿Si te pido que detectes la energía de algo en específico lo lograrías?
     -Pida lo que sea mi reina.
     -¿No importa que tan lejos se encuentre?
     -Todo lo que sea por usted mi reina.
   -Entonces prepárate para saber cuánta energía debes de percibir, nuestra búsqueda comienza al amanecer. – Frida ríe realmente alegre, en su mirada se podía contemplar un destello de barbarie. 


     Hacía una lúgubre noche en el bosque de los lamentos, la neblina se alzaba y danzaba al son de la brisa, los árboles se encontraba muy juntos, en su mayoría cedros, por lo alto la luna dejaba caer su radiante brillo, que a pesar de su gran destello no alumbraba por completo el bosque, y ahí, parada en el medio de aquel conjunto de árboles se encontraba el espíritu de Abigail, nada tenía sentido para ella, hasta hace un momento se encontraba caminando hacia su casa y de la nada apareció ahí, ella temía lo peor. Detrás de aquella chica se fue acercando lentamente Liria, con su largo vestido blanco y con tanta gracia como solo ella podía hacerlo.
     -Hola Abigail – Dice la reina con voz suave y sublime.
     Abigail voltea rápidamente para poder observar a quién la nombraba.
     -¿Quién eres? – La chica contempla a Liria con temor.
     -Soy Liria, reina de la luz, pido a Uddass que te proteja.
     -¿Qué sucede? No comprendo nada, ¿Dónde me encuentro? - A medida que iba hablando se le quebraba la voz - Esto tiene que ser un sueño.
    -Desearía decirte que no Abigail, pero la realidad es otra, ahora te encuentras en un plano espiritual, y todo esto que ves alrededor es el bosque de los lamentos.
     -N-no... no pude ser, esto es un sueño -Comienza a sollozar – es un sueño, pronto despertaré, yo lo sé, no hay otra respuesta, todo lo estoy soñando.
     -Muchos deseamos que nada de esto estuviese pasando Abigail, pero por desgracia no es así. -Podrías palpar el dolor que emitía Liria con su voz.
     -Sí lo es, yo lo sé – Responde Abigail llorando.
     -Estarás bien, no estás sola, haremos que vuelvas a poseer tu cuerpo y vuelvas en vida.
     -¿Qué quieres decir? ¿A qué te refieres?
     -Mi hermana es la bruja de la oscuridad, ella responsable de muchas muertes y de lo que te sucediendo, hace mucho tiempo hizo un conjuro de vida eterna, y para poder completarlo te robó tu cuerpo, ya que tú eres del mismo linaje espiritual, por eso, solo por eso es que pudo reencarnar en tu cuerpo.
     -Es una broma.
     -No lo es, y ahora dependemos de ti, como tú de nosotros para que vuelvas a poseer tu cuerpo.
     -¿Y qué se supone que tengo que hacer?
     -Pronto lo sabrás, no desesperes, todo saldrá bien.
     Liria se acercó a Abigail y la abrazó luego de darle un beso en cada mejilla. Sin desfallecer en frente de la chica se colocó dos pasos frente a ella dándole seguridad, giró su varita sobre las dos y una capa de algo que parecía nieve las cubrió para luego desaparecer.


     La luz de la luna alumbraba cada rincón de aquella montaña, Cánnan caminaba al frente con prisa, Liria alcanza al alquimista y voltea a observar a Dante.
     -Paremos un momento Cánnan, Dante se ve cansado.
     El alquimista se detiene, da media vuelta y se acerca a donde se encontraba la bruja y el guerrero.
    -Quita esa cara muchacho, debes de alegrarte ya tenemos el oráculo, todo saldrá bien - Cánnan saca de adentro de su toga el libro y se lo enseña.
   Todo al rededor de Dante comenzó a volverse borroso, empezó a sentirse mareado, aquella sensación aumentaba cada vez más hasta que cerró los ojos y cayó al suelo quedando todo a oscuras. El hechicero se despierta un poco acelerado, se sienta y al voltear a su alrededor ve que  Liria se encontraba sentada a su lado.
   -Mi reina… -Liria lo observa con una gran sonrisa, él se aclara la garganta y la contempla mostrando perturbación en su mirada - ¿Puedo preguntarle algo?
     -Si Dante, dime.
     -¿Los sueños pueden significar presagio?
     -No siempre es así, los sueños suelen ser muy engañosos.
     -Comprendo… -Observa al suelo con mirada perdida.
     -¿Qué sueño tuviste?
     Dante voltea a ver a Liria, ella aun lo veía expectante.
    -Usted, Cánnan y yo estábamos en una montaña y… y habíamos encontrado el oráculo, lo teníamos con nosotros.
     -Puede que ese sueño sea una epifanía Dante.
     -¿Por qué lo dice mi reina?
     -Ya te enteraras, por eso he venido a ti, tenemos noticias.
     Liria retrocede un poco y se mueve a la derecha señalando hacia un lado de la habitación, ahí se encontraba el espíritu de Abigail parada observando, Dante al verla se sorprende pues no se había percatado de su presencia. El hechicero se levanta y toma la defensiva inmediatamente.
     -¡Frida! – saca su cetro y la apunta.
     -¡No Dante! Alto, ella no es Frida. - Responde Liria interponiéndose entre Dante y Abigail.
     -¿Está ciega mi reina? ¡Es Frida!
     -Dante cálmate, no es Frida, ella es Abigail, bueno su espíritu. Esta chica es la descendiente de Frida y a quien le hurtó su cuerpo para poder finalizar el elixir de vida.
     -Mi reina, lo siento, n-no lo sabía - Dice haciendo reverencia a Liria.
     -Descuida Dante, es comprensible tu angustia.
    -Gracias mi reina - El hechicero observa a Abigail por un momento y luego voltea a ver a Liria - ¿Cómo la encontró?
   -Tengo ciertas habilidades Dante, recuerda nuestro gran poder. - Se voltea y le hace señas a Abigail para que se acerque - Ella nos puede ayudar a conseguir el oráculo y cada uno de los corazones. - La chica se coloca al lado de la reina prestando atención a cada palabra que decían.
     -¿De qué forma?
    -Los espíritus son energía, y por ende pueden percibir y ver cosas que ni siquiera el mago o la bruja más poderosa del mundo puede percibir - Voltea a ver a Abigail – Mi varita concentra mucha energía – Se la enseña – ahora la ves como es, pero si la escondo – Coloca su varita de bajo una mesa que se encontraba en la habitación de modo que Abigail no la pudiese ver - ¿Qué ves?
     Abigail quedó totalmente atónita por lo que observaba; sobre la mesa se encontraba una vela de color azul celeste con una llama blanca, aquella vela era realmente majestuosa.
     -Hay… Hay una vela, justo encima de la mesa - Responde perpleja.
     -¿Logras ver algo Dante? – Pregunta Liria viendo al chico.
     -No mi reina – Responde confundido.
     Liria recupera su varia y la guarda en su vestido.
     -¿Cómo logré hacer eso? ¿Por qué vi esa vela? – Pregunta confundida a la bruja.
     -Como dije, ahora eres energía y puedes ver como se manifiestan las energías.
     -Una última pregunta mi reina – Liria voltea a ver a Dante
     -Adelante - Responde con una sutil sonrisa.
     -¿Por dónde empezaremos a buscar?
     -¿Reconoces el lugar de tu sueño?
     -Creo que si mi reina - Sonríe
     Liria observa a Dante y luego a Abigail sonriendo triunfante.


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