jueves, 11 de junio de 2015

El Oráculo: 5. El bosque de los lamentos.

     -Una vez más… Mahn Daggienna
     Al Frida pronunciar esas palabras Dana comenzó a gritar estruendosamente, se retorcía de dolor por todo el suelo aruñándolo desesperada, mientras Frida mantenía su varita apuntándola por unos segundos los cuales parecieron eterno, luego deja de apuntarla mostrando una cínica sonrisa. Dana cesa sus chillidos e intenta incorporarse.
     -Es suficiente, no es la intensidad de energía que emana el oráculo, pero se acerca, ahora ya tienes una idea de lo que debes de buscar.
     -¿Por dónde comenzamos la búsqueda mi reina? – Pregunta haciendo un gran esfuerzo para hablar.
     -Pronto tendré las coordenadas Dana, y en menos de lo que piensas poseeré el oráculo – Frida sonríe radiante. - Mahn Daggienna - Apuntó a Dana con su varita nuevamente y la observa retorcerse de dolor nuevamente.


     Dante observaba entre sus manos su cetro sumergido en sus pensamientos, se podía contemplar en su rostro lo preocupado que se encontraba, y no era para menos, todo lo que se avecinaba no sería nada fácil, la guerra no había terminado. 
     Liria se acerca a él observándolo curiosa.
     -¿En qué piensas?
     El hechicero sale de su trance y la observa.
     -En muchas cosas mi reina, trato de entender todo lo que está pasando, veo que muchas cosas han cambiado; el alquimista no está y usted permaneció tanto tiempo sola, ha sido un lindo gesto de su parte ir a verme todos estos años protegiéndome y esperando que llegara el momento de que volviera a la vida.
     -Sabes que siempre he confiado plenamente en ti ¿no?
     -Si mi reina.
    -Esa espera estuvo llena de angustia y desesperación, cuando despertaste no supe cómo reaccionar; me llené de alegría al verte reaccionar de nuevo pero - Hizo una breve pausa - mi mente fue invadida por aquellos malos pensamientos, todo lo  que enlazaba a ese hecho; “Frida vive de nuevo”, y ella estaría decidida a eliminar a quien se interpusiera en su camino para encontrar el poder absoluto.
     -Sé que es así mi reina, por eso hay que encontrar lo antes posible el oráculo y dar con el paradero del alquimista, debemos destruir todos los corazones lo más rápido que podamos, cada minuto cuenta, mientras más demoremos solo será tiempo perdido. A pesar de la presión y la angustia que sentimos, confío en usted y en sus poderes, nunca ha dejado que las cosas se salgan de control.
     -Esperemos que así sea Dante - Liria se voltea y observa la antorcha que se encontraba en la pared - extraño tanto al alquimista.
      -Lo encontraremos mi reina, y haremos que Frida pague por sus actos de una vez por todas.


     Hacía la noche más tétrica que cualquiera pudiese imaginar, la luna estaba en cuarto menguante y las nubes dejaban poca visibilidad, en aquel bosque llamado el bosque de los lamentos, lleno de abedules, la neblina se esparcía en cada rincón, a pesar de que no soplaba viento se podía sentir el frío penetrar los huesos, a lo lejos se escuchaba un único cuervo voznar sobre una pequeña cabaña al lado del lago. En el sendero que se encontraba por entre los árboles caminaban Frida y Dana poco abrigadas, Frida se detiene y observa a su fiel seguidora.
     -He ganado esta batalla Dana, tengo el oráculo, ahora nada ni nadie nos podrá detener - Coge su varita y apunta a Dana -Mahn Daggienna
     La ya frágil hechicera grita con gran desesperación mientras todo se comienza a tornar oscuro y sus chillidos se pierden entre aquella densa y penetrante oscuridad. Dana abre los ojos de par en par sentándose con dificultad en el suelo y observa a su alrededor, se encontraba junto a Frida en la misma gruta donde habían permanecido desde que su reina reencarnó, en ese preciso instante se dió cuenta que todo fue un simple sueño.
     -Mi reina… - Ve con desespero y confusión a Frida.
     -¿Decides despertar? – Le responde obstinada.
     -¿Qué sucedió?
     -No soportaste el poder de mi hechizo y perdiste el conocimiento.
     -Acabo de tener un sueño muy realista.
     -¿Qué soñaste? - Pregunta la bruja intrigada.
     -La vi a usted con el oráculo en las manos.
     -¿En dónde estábamos?
     -En una montaña boscosa.
     -¿Sabes cuantas montañas hay en este maldito mundo? Se mas explicita.
     -No sé mi reina no la reconozco, solo recuerdo el sendero, una cabaña, un lago y un maldito cuervo que no dejaba de voznar.
     El rostro de Frida se iluminó, aquella descripción la llevo a recordar su pasado; aquella cabaña donde solían ir de pequeñas su hermana Liria y ella a escondidas a practicar su magia, aislarse de las responsabilidades, y sentir que eran las únicas en el mundo. Podría existir la posibilidad de que el oráculo estuviese en aquel lugar, donde nunca nadie lo imaginaría, a donde nadie iría.
     -Es hora de irnos Dana.
     -¿A dónde iremos mi reina?
     -¿No es obvio inútil? – Le responde irritada – Mejor no hables, solo usa tus poderes, que es para lo único que sirves.
    Frida y Dana se levantan del suelo, la bruja alza su varita y con un ligero movimiento desaparecen.


   Abigail se encontraba en el balcón de aquella vieja y desgastada habitación del reino de Liria, observaba el lúgubre cielo nublado, con el soplido del viento se podía palpar toda aquella preocupación que sentía la inocente chica.
     -¿Cómo te sientes? - Dante se acerca a Abigail sin ella percibirlo.
     -Abrumada, confundida, veo todo esto tan irreal.
     -¿Quieres hablar?
     -Quiero saciar todas las dudas que rondan mi mente.
     -Responderé todo lo que pueda con gusto Abigail. 
     La chica observa a Dante angustiada y muy triste, él le devuelve la mirada sonriendo, tratando de animarla.    
     -¿Quién es Frida?
     -Escucha atentamente todo lo que te contaré; Hace mil años atrás cuando todo era completamente diferente a como lo es ahora, los seres mágicos convivíamos con aquellos que no dominaban la magia, en aquellos tiempos reinaban Liria y Frida en armonía, pero la reina Frida fue demasiado ambiciosa, quiso apoderarse de todo el reino y obtener el poder máximo, ella deseaba dominar la magia absoluta, juntó a muchos magos, brujas y hechiceros creando una sociedad la cual ella gobernaba, que tenía como única meta derrotar a su hermana Liria y quitarle sus poderes, así que decidimos comenzar con la caza de los seres oscuro. Frida tras ver que su plan no resultó como lo planeó, desesperada decidió  hacer el elixir de vida eterna para poder lograr su cometido, pero para ello debía morir y yo sin saber que lo había iniciado la maté, completando así su elixir. Ahora para terminar con ello debía reencarnar en su descendiente espiritual, cual es a su imagen y semejanza; esa persona eres tú.
     -¿Y… y  cómo recuperaré mi cuerpo? Como me lo prometió...
     -Liria - Dante completa la frase al ver que Abigail no recordaba el nombre.
     -Sí, ella
    -Tú eres la única que puede obligarla a abandonar el cuerpo y con ayuda del oráculo lo lograremos.
     -¿Y si no puedo hacerlo?
     -Lo lograrás Abigail.
     -Solo quiero saber que pasará en ese caso.
     -Bueno, eso será decidido ante el todopoderoso.
     Abigail rompe en llanto, se notaba su desesperación, y no era para menos, enredada en todo este caos sin desearlo; estaba muerta, no volvería a ver a su familia ¿Qué estarían pensando en este momento?


     En aquel sendero de abedules se encontraban Frida y Dana, avanzando tan rápido como podían, era el mismo del sueño de la hechicera y tal cual lo recordaba la reina. llevaban rondando aquel sombrío lugar aproximadamente una hora sin hallar absolutamente nada, Frida comenzaba a respirar fuerte, en su rostro se podía observar la ira, mientras que Dana sudaba de la preocupación, y no con toda razón, ella sabía que si no el oráculo sería torturada por su reina. 
     Frida ya estaba harta, se detuvo en seco y observó a Dana.
     -Detente – Le dice realmente enojada.
     La hechicera acata la orden y se detiene volteando a ver a su reina.
    -¿Estamos cerca? – Pregunta irritada – Espero que no estés jugando conmigo Dana - La apunta con la varita
     -No lo hago mi reina, ya estamos muy cerca, se que está por aquí en algún lado.
     -¡Entonces guíame! – Dana queda paralizada - ¡Muévete! 
     -Va-vamos mi reina, por este lado.
     Dana reacciona y comienza a caminar internándose por entre los árboles yendo en dirección a la cabaña.



lunes, 8 de junio de 2015

El Oráculo: 4. Abigail, la descendiente.

     En aquella tenebrosa gruta se aún se encontraba Frida caminando de un lado a otro desesperada y pensativa, Dana la observaba temerosa, podía darse cuenta que los años no cambiaron a su reina, tan solo esperaba el momento de su muerte o de su tortura, no sabía que esperar. Frida comenzó a caminar cada vez más lento hasta detenerse,  voltear hacia donde se encontraba Dana sentada en posición fetal.
     -¡Dana!
     Ella reacciona dando un pequeño salto y se levanta rápidamente.
     -Dígame mi reina.
     -¿Están pulidos tus sentidos?
     -Si mi reina.
     -¿Si te pido que detectes la energía de algo en específico lo lograrías?
     -Pida lo que sea mi reina.
     -¿No importa que tan lejos se encuentre?
     -Todo lo que sea por usted mi reina.
   -Entonces prepárate para saber cuánta energía debes de percibir, nuestra búsqueda comienza al amanecer. – Frida ríe realmente alegre, en su mirada se podía contemplar un destello de barbarie. 


     Hacía una lúgubre noche en el bosque de los lamentos, la neblina se alzaba y danzaba al son de la brisa, los árboles se encontraba muy juntos, en su mayoría cedros, por lo alto la luna dejaba caer su radiante brillo, que a pesar de su gran destello no alumbraba por completo el bosque, y ahí, parada en el medio de aquel conjunto de árboles se encontraba el espíritu de Abigail, nada tenía sentido para ella, hasta hace un momento se encontraba caminando hacia su casa y de la nada apareció ahí, ella temía lo peor. Detrás de aquella chica se fue acercando lentamente Liria, con su largo vestido blanco y con tanta gracia como solo ella podía hacerlo.
     -Hola Abigail – Dice la reina con voz suave y sublime.
     Abigail voltea rápidamente para poder observar a quién la nombraba.
     -¿Quién eres? – La chica contempla a Liria con temor.
     -Soy Liria, reina de la luz, pido a Uddass que te proteja.
     -¿Qué sucede? No comprendo nada, ¿Dónde me encuentro? - A medida que iba hablando se le quebraba la voz - Esto tiene que ser un sueño.
    -Desearía decirte que no Abigail, pero la realidad es otra, ahora te encuentras en un plano espiritual, y todo esto que ves alrededor es el bosque de los lamentos.
     -N-no... no pude ser, esto es un sueño -Comienza a sollozar – es un sueño, pronto despertaré, yo lo sé, no hay otra respuesta, todo lo estoy soñando.
     -Muchos deseamos que nada de esto estuviese pasando Abigail, pero por desgracia no es así. -Podrías palpar el dolor que emitía Liria con su voz.
     -Sí lo es, yo lo sé – Responde Abigail llorando.
     -Estarás bien, no estás sola, haremos que vuelvas a poseer tu cuerpo y vuelvas en vida.
     -¿Qué quieres decir? ¿A qué te refieres?
     -Mi hermana es la bruja de la oscuridad, ella responsable de muchas muertes y de lo que te sucediendo, hace mucho tiempo hizo un conjuro de vida eterna, y para poder completarlo te robó tu cuerpo, ya que tú eres del mismo linaje espiritual, por eso, solo por eso es que pudo reencarnar en tu cuerpo.
     -Es una broma.
     -No lo es, y ahora dependemos de ti, como tú de nosotros para que vuelvas a poseer tu cuerpo.
     -¿Y qué se supone que tengo que hacer?
     -Pronto lo sabrás, no desesperes, todo saldrá bien.
     Liria se acercó a Abigail y la abrazó luego de darle un beso en cada mejilla. Sin desfallecer en frente de la chica se colocó dos pasos frente a ella dándole seguridad, giró su varita sobre las dos y una capa de algo que parecía nieve las cubrió para luego desaparecer.


     La luz de la luna alumbraba cada rincón de aquella montaña, Cánnan caminaba al frente con prisa, Liria alcanza al alquimista y voltea a observar a Dante.
     -Paremos un momento Cánnan, Dante se ve cansado.
     El alquimista se detiene, da media vuelta y se acerca a donde se encontraba la bruja y el guerrero.
    -Quita esa cara muchacho, debes de alegrarte ya tenemos el oráculo, todo saldrá bien - Cánnan saca de adentro de su toga el libro y se lo enseña.
   Todo al rededor de Dante comenzó a volverse borroso, empezó a sentirse mareado, aquella sensación aumentaba cada vez más hasta que cerró los ojos y cayó al suelo quedando todo a oscuras. El hechicero se despierta un poco acelerado, se sienta y al voltear a su alrededor ve que  Liria se encontraba sentada a su lado.
   -Mi reina… -Liria lo observa con una gran sonrisa, él se aclara la garganta y la contempla mostrando perturbación en su mirada - ¿Puedo preguntarle algo?
     -Si Dante, dime.
     -¿Los sueños pueden significar presagio?
     -No siempre es así, los sueños suelen ser muy engañosos.
     -Comprendo… -Observa al suelo con mirada perdida.
     -¿Qué sueño tuviste?
     Dante voltea a ver a Liria, ella aun lo veía expectante.
    -Usted, Cánnan y yo estábamos en una montaña y… y habíamos encontrado el oráculo, lo teníamos con nosotros.
     -Puede que ese sueño sea una epifanía Dante.
     -¿Por qué lo dice mi reina?
     -Ya te enteraras, por eso he venido a ti, tenemos noticias.
     Liria retrocede un poco y se mueve a la derecha señalando hacia un lado de la habitación, ahí se encontraba el espíritu de Abigail parada observando, Dante al verla se sorprende pues no se había percatado de su presencia. El hechicero se levanta y toma la defensiva inmediatamente.
     -¡Frida! – saca su cetro y la apunta.
     -¡No Dante! Alto, ella no es Frida. - Responde Liria interponiéndose entre Dante y Abigail.
     -¿Está ciega mi reina? ¡Es Frida!
     -Dante cálmate, no es Frida, ella es Abigail, bueno su espíritu. Esta chica es la descendiente de Frida y a quien le hurtó su cuerpo para poder finalizar el elixir de vida.
     -Mi reina, lo siento, n-no lo sabía - Dice haciendo reverencia a Liria.
     -Descuida Dante, es comprensible tu angustia.
    -Gracias mi reina - El hechicero observa a Abigail por un momento y luego voltea a ver a Liria - ¿Cómo la encontró?
   -Tengo ciertas habilidades Dante, recuerda nuestro gran poder. - Se voltea y le hace señas a Abigail para que se acerque - Ella nos puede ayudar a conseguir el oráculo y cada uno de los corazones. - La chica se coloca al lado de la reina prestando atención a cada palabra que decían.
     -¿De qué forma?
    -Los espíritus son energía, y por ende pueden percibir y ver cosas que ni siquiera el mago o la bruja más poderosa del mundo puede percibir - Voltea a ver a Abigail – Mi varita concentra mucha energía – Se la enseña – ahora la ves como es, pero si la escondo – Coloca su varita de bajo una mesa que se encontraba en la habitación de modo que Abigail no la pudiese ver - ¿Qué ves?
     Abigail quedó totalmente atónita por lo que observaba; sobre la mesa se encontraba una vela de color azul celeste con una llama blanca, aquella vela era realmente majestuosa.
     -Hay… Hay una vela, justo encima de la mesa - Responde perpleja.
     -¿Logras ver algo Dante? – Pregunta Liria viendo al chico.
     -No mi reina – Responde confundido.
     Liria recupera su varia y la guarda en su vestido.
     -¿Cómo logré hacer eso? ¿Por qué vi esa vela? – Pregunta confundida a la bruja.
     -Como dije, ahora eres energía y puedes ver como se manifiestan las energías.
     -Una última pregunta mi reina – Liria voltea a ver a Dante
     -Adelante - Responde con una sutil sonrisa.
     -¿Por dónde empezaremos a buscar?
     -¿Reconoces el lugar de tu sueño?
     -Creo que si mi reina - Sonríe
     Liria observa a Dante y luego a Abigail sonriendo triunfante.


martes, 2 de junio de 2015

El Oráculo: 3. Reencarnación.

     Dana arrastraba el cuerpo de Abigail por dentro de una gruta, se encontraba al tope del éxtasis. Dejó a un lado a la chica con brusquedad y luego comienza a dibujar en el suelo el símbolo con el cual lograría la reencarnación de Frida, siendo la ultima parte de conjuro de la vida. Dana cogió un tarro que contenía las cenizas de los cuerpos de las cuatro brujas; Luccia, Jade, Vrida y Tana. Con una sonrisa excitada en su rostro la bruja comienza a trazar la estrella de cinco puntas, luego en el centro hace una espiral, en las dos puntas inferiores y laterales escribe los nombres de las dueñas de los cuatro corazones, y en la punta superior escribe el nombre de su reina; Frida. Finalmente colocó cinco velas de color blanco nacarado. Usando un conjuro de levitación coloca a Abigail en el centro de aquel símbolo, luego enciende las velas, retrocede unos cuantos pasos y comienza a relatar un conjuro.


     A pesar que se encontraban en la gruta sellada casi al cien por ciento comenzó a soplar viento agitado, el vestido sucio y roto de Dana danzaba al igual que las llamas de las velas cuales no se apagaban, el cuerpo de Abigail  se elevó unos segundo a pocos centímetros del suelo y luego cayó dejando escuchar un golpe seco, acto seguido cesó aquella brisa y las velas se apagaron, el cuerpo de aquella chica aparentemente muerta comenzó a moverse bruscamente y de repente comenzó a respirar para luego sentándose.
     -¡Mi reina, está viva! – Grita Dana emocionada.


     A muchos kilómetros más allá de la cueva donde Frida volvía a la vida en el cuerpo de Abigail,  se encontraba Dante tendido en el suelo cubierto de hojas y aún petrificado, Liria se encontraba sentada a su lado como acostumbraba a hacerlo todos los días desde que Frida murió. Lo observaba con tristeza  cuando repentinamente aquel hechicero abre los ojos mientras su cuerpo volvía a la normalidad a gran velocidad.
     -¡Dante has despertado! – Liria lo ayuda a sentarse. Él observa su alrededor perdido y confuso.
   -¡Frida! – Voltea en todas direcciones - ¿Dónde está Frida? – Se levantó apresurado pero con dificultad.
     Liria comenzó a levantarse junto a Dante y lo observa colocándose frente a él.
     -Dante tranquilízate.
     -¿Dónde está Frida?
     Liria suspira y lo observa fijamente a los ojos tratando de ocultar su preocupación.
     -Frida murió, tú acabaste con ella, pero cuando eso sucedió quedaste petrificado.
     Dante la observa confundido.
     -¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Por qué me he des petrificado?
     -Sé que tienes muchas preguntas y las contestaré Dante, pero debemos irnos de aquí, no es seguro.
     -De acuerdo mi reina.
     Liria saca su varita, hace un giro sobre su cabeza con ella y desaparecen.


     Frida caminaba observando todo a su alrededor, contemplaba sus manos, luego la ropa de la chica cual su cuerpo estaba ocupando y hace gesto de desagrado.
     -Mi reina…
     -Dame mi varita y mi cristal – Frida la interrumpe sin prestarle atención.
     Dana se acerca ella con un cofre rectangular no muy grande, dicho cofre poseía inscripciones poco legibles por lo desgastado a causa del tiempo, aquella hechicera lo abrió y le hizo una reverencia a Frida enseñándole el interior del cofre.
     -Aquí los tiene mi reina.
     Frida coge el cristal y se lo coloca alrededor del cuello con un cordón de oro, luego saca del cofre la varita y la contempla por un momento, desvía su mirada hacia un lado y con un movimiento de varita hace que aparezca un espejo y se acerca lentamente adoptando gestos de desagrado al contemplar desde otro ángulo la ropa que traía puesta. Hace un movimiento con la varita nuevamente y aquella ropa tan desagradable a su vista cambia convirtiéndose en un traje rojo oscuro, con detalles en oro, justo como le gustaba vestir. Se observa nuevamente en el espejo  y sonríe ampliamente.
     -Hermosa hasta en otro cuerpo –Voltea a ver a Dana - ¿Y el oráculo?
     -Mi reina e-el oráculo… -Titubeó nerviosa.
     Frida se acerca a ella apuntándola con la varita.
     -Si no quieres sufrir la peor tortura que hayas tenido en tu vida, entrégame el oráculo ahora.
     -No lo tengo mi reina – Respondió encorvándose.
     -¿Cómo que no lo tienes?
     -No lo encontré mi reina, lo busqué por todo el mundo y no di con su paradero.
    -¡Eres una inútil! Ahora todo se complica totalmente, es cuestión de poco tiempo para que mi hermana y Dante vayan en busca del oráculo. ¡Eres una completa inútil!
     -Lo vamos a encontrar primero que ellos mi reina.
     -Tu mejor no hables inepta.
     Frida contesta obstinada, observa el cofre donde se encontraban su cristal y varita, lo coge y lo lanza contra el espejo que hizo aparece hace un instante rompiéndolo en mil pedazos.


     Frente a un calmado río, sentado en una roca se encontraba Dante, de pie a su lado se encontraba Liria, lo observaba con cariño colocándole su mano en el hombro con delicadeza.
     -¿Dónde se encuentra Cánnan? – Pregunta Dante luego de un largo rato de silencio.
   -Quiero que prestes mucha atención a lo que te diré Dante; Estos son otros tiempos, todo ha cambiado por completo, estuve muchos años yendo donde te encontrabas, hice un conjuro para que nadie pudiese encontrarte y así mantenerte a salvo.
     -¿Cuánto tiempo ha pasado mi reina?
     -Mil años - Responde ella desconcertada.
     -¿Mil años? – Pregunta Dante sorprendido.
     -Sí, ahora debemos permanecer ocultos, o tratar de mezclarnos con la multitud sin hacer magia, el mundo está repleto de mortales no creyentes - Observa a Dante -  y bueno, sobre Cánnan – Suspira – Pues tengo muchos años sin saber de él ni de su paradero.
     -¿Qué le sucedió?
    -Realmente no lo sé, bueno, creo saberlo – se coloca frente a él – Antes de que él desapareciera tuvimos una conversación un poco extraña, te la mostraré a ver si encuentras logras entender a donde está… Fhill Mahlag – Movió su varita y apuntó a la cabeza de Dante transfiriéndole el recuerdo de la conversación que tuvo con Cánnan.
     Dante cerró los ojos al sentir el toque de la varita de Liria, al instante lo invadió la oscuridad y el silencio, luego fueron formándose imágenes velozmente frente a él; estaba en una de las alcobas altas del castillo del reino de la gran reina de la luz Liria, aquel lugar se encontraba prácticamente en ruinas y muy deteriorado. Liria entra a la habitación y observa a Cánnan caminando de un lado a otro desesperado, la bruja simplemente lo observa.
     -Cánnan ¿Qué sucede?
     -¿Recuerdas que en algún momento te hablé del antiguo libro del oráculo?
     -Sí, hace mucho tiempo nos contaste historias acerca de ese libro.
     Cánnan se detiene frente a Liria y la observa, luego gira su mirada hacia el balcón contemplándolo y se acerca poco a poco a él.
   -Ya está muy cerca el momento, pronto Frida vivirá nuevamente, el oráculo es nuestra única salvación – Voltea y observa a Liria con temor, tristeza y angustia – Nos veremos pronto Liria.
     -¿A dónde irás Cánnan?
     El sabio alquimista suspira, golpea tres veces el suelo con su cetro y desparece.
     Las imágenes se fueron desvaneciendo rápidamente hasta que todo queda a oscuras, Dante abre los ojos y observa a Liria al instante, ella le devuelve la mirada, se notaba como ella irradiaba tristeza.
     -Desde ese día no supe más de él.
     -El oráculo – Dice pensativo el hechicero.
     -¿Sabes algo sobre el libro?
   -Él una vez me contó sobre el oráculo; en algún lugar del mundo se encuentra oculto un libro llamado por muchos el oráculo, el cual contiene secretos inimaginables, guarda la verdad del pasado, presente y futuro, pero no a todo el mundo le muestra dichos secretos, no todos pueden ser testigos de su poder, pero si el libro te escoge puedes llegar a presenciar un poder inimaginable, Cánnan piensa derrotar a Frida usando el oráculo.
     -¿Cómo sabremos donde encontrar el libro?
    -Eso no lo sé, no hay datos de su paradero, el alquimista es quien estaba tras su rastro durante mucho tiempo, es él quien lo puede conseguir.
    -Debemos encontrar a Cánnan y conseguir el oráculo si él no lo ha hecho, no podemos dejar que Frida lo consiga, se que lo buscará y no descansará hasta tenerlo en sus manos.
     -Nos encontramos frente a un gran reto mi reina.

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Conjuro de reencarnación
Descendencia espiritual de la reina legítima
Nacida  a imagen y semejanza
Da tu cuerpo a tu reina.
Invoco los poderes de los dioses
Invoco a los corazones
Luccia, Jade, Vrida, Tana
Vida eterna a la Reina Frida.