jueves, 21 de mayo de 2015

El Oráculo: 2. El elixir de la vida.

     En una de las habitaciones del castillo de la reina Liria se encontraba sentado Cánnan el alquimista, revisaba varios libros un poco desgastado por los años, sin darse cuenta Frida entra a la habitación acercándose a él lentamente.
     -Alquimista ¿Cómo has estado?
     Él voltea y observa sorprendido a la bruja.
     -¿Qué haces aquí Frida? – La apunta con su cetro.
     -Tranquilo alquimista, ¿No puedo visitar a mi antiguo maestro? 
     -Deja tus excusas baratas, se que el motivo de tu visita no es solo por querer verme y ya.
    -Astuto como siempre Cánnan - sonríe irónica - He venido a encargarme de algo que tengo pendiente y que solo yo puedo hacerlo, no me perdería de este momento por nada en el mundo. – Apunta al alquimista con su varita y se acerca lentamente – Estoy harta ya de que se entrometan en mis asuntos.
     -Solo lo hacemos por tu bien Frida.
   -¡No digas estupideces! Ya estoy cansada que arruinen todo, estoy harta de ustedes, siempre lo estuve, solo deseo deshacerme de ti y de mi estúpida hermana.
     -Frida por favor recapacita, no es necesario que se extienda todo este caos.

   -¡Calla alquimista! – Agita su varita, de ella sale un destello y Cánnan se desploma quedando inmóvil - Tú no sabes lo que es bueno para mí, ni tu ni mi hermana, no sabes lo que es vivir bajo la sombra de ella, no sabes lo que es tenerla como hermana, ya estoy cansada de sus reglas morales ridículas, es tiempo de las sombras, es tiempo de todos los marginados.

     Frida se acerca a la mesa central de la habitación  y agarra la bola de cristal que se encontraba en medio.
     -¡Deja eso Frida!
    -Dile adiós a tu preciado tesoro Cánnan, y dile adiós a mi rastro - Lanza la bola de cristal al aire y la apunta con la varita - TissDa - La bola de cristal se pulveriza en un abrir y cerrar de ojos.
     -¡No! - Grita Cánnan desesperado.
    -Adiós alquimista… ¡ShieMuie! – Agita nuevamente su varita apuntando a Cánnan y él pierde el conocimiento – Viejo crédulo - Frida lo observa, se da media vuelta y sale de la habitación por el balcón.
     Pudo haber transcurrido alrededor de dos horas sin que nadie diera con el alquimista hasta que repentinamente Liria entrar en la habitación y observa a Cánnan en el suelo inconsciente, se aproxima a él rápidamente, al estar a su lado se agacha.
     -Alquimista... alquimista responda – Le da palmadas en la cara – por favor despierte – Al ver que no reaccionaba saca su varita y lo apunta – ValidGertt - El alquimista despierta y se sienta un poco desorientado - Cánnan ¿qué ha sucedido?
     -Frida… - Habla con dificultad – Frida vino.
     -¿Qué hacía aquí?
   -Destruyó la bola de cristal – Liria observa a la mesa central y determina que no se encontraba dicho objeto – Está decidida, tenemos que detenerla.
     -Así será alquimista, nos queda poco tiempo, hoy habrá luna llena.
     -No debemos dejar que complete el elixir Liria, no podemos permitirlo.
     -Buscaré a Dante.
     Liria se levanta ayudando al alquimista, lo sienta en una silla y sale de la habitación.


     La luna llena se encontraba en lo más alto del cielo, mostrando todo su esplendor plateado, alumbrando cada rincón en la tierra, las estrellas mostraban su perfecto alineamiento dejando ver un paisaje realmente hermoso. Era ya la sexta luna llena del ciclo anual y Frida ya estaba lista. Aquella bruja se encontraba junto a su fiel seguidora Dana en la cima de una montaña, en medio de un círculo perfecto formado por árboles, y frente a ella se encontraba un caldero no muy grande puesto encima de un fogón.
     -Es hora Dana, ZagNuug nos protege.  - Frida sonríe y comienza a realizar el elixir.


     Al Frida comenzar a hablar Dana le entrega a la bruja la daga del Dios LudHa con la cual le quitó el corazón a cada una de las seguidoras que se lo ofrecieron, Frida lo agarra y se hace un corte en el brazo dejando caer en el caldero una cantidad considerada de sangre, luego Dana le entrega el frasco que poseía las lágrimas de Kirah la sirena, la bruja vierte la lagrima en el caldero del cual comenzó a elevarse humo de una tonalidad blanca perlada. Acto seguido la bruja seguidora de Frida le fue entregando uno los corazones y ella vertiéndolos en el caldero. Al entrar cada corazón el humo cambiaba de tonalidad; Lila para Luccia, esmeralda para Jade, escarlata para Vrida y siena para Tana. Para el siguiente paso alza sus brazos e invoca el poder de los dioses; Uddass Dios todopoderoso, ZgiuNuug hijo de Uddass y dios de lo justo y lo verdadero, ZagNuug hijo de Uddass, hermano de ZgiuNuug, dios del infierno, LudHa dios de los muertos, Acuzxen dios del fuego, Kiupxzunn dios de la oscuridad.  Frida agarra su varita y haciendo un movimiento circular vierte agua en el caldero y luego apunta al fuego y alza su varita rápidamente haciendo que una llama se subiera y entrara en el caldero y finalmente alza su varita apuntando a la luna. Del interior sale una llama de una tonalidad azul la cual se propaga al instante.
     Frida ríe triunfante y voltea a ver a Dana, ella le sonríe y le comienza a pasar uno a uno los cuatro cofres, con su varita y un sencillo hechizo de levitación sacó los corazones y los fue guardando en los cofres.
     -Todo está listo Dana ¡he triunfado!


   Dante se encontraba solo en uno de los balcones del castillo del reino de Liria, solo contemplaba el paisaje oscuro y levemente iluminado por el esplendor de la luna llena.
     -No te saldrás con la tuya Frida, pagarás por todo el mal que has hecho, pagarás todos tus pecados, morirás y será el fin de tu cruel reinado.
     Liria sale al balcón el cual tenía las puertas abiertas, Dante no se percata de la presencia de la reina, ella se acerca a él lentamente.
     -¿Hablando solo? - Le pregunta con su característica voz dulce.
     Dante voltea asustado, observa a Liria y se calma. 
     -Pensando en voz alta –Responde él cabizbajo. 
   -Descuida Dante, ella pagará todo lo que ha hecho, sé que es mi hermana, pero sus fechorías son dignas de ser pagado con la peor de las condenas.
     -No sé cómo explicar cómo me siento mi reina.
   -No decaigas, Una de tus más grandes virtudes es la fortaleza, y es algo que siempre he admirado de ti. Por eso Cánnan y el todopoderoso te escogieron para este duro trabajo el cual es defender el presente, acabar con todo mal para un futuro rodeado de paz.
    -Gracias mi reina – Sonríe – Bueno, ya es tiempo de ir a buscar a Frida, no debemos perder más tiempo, su cabeza caerá.
     -Si Dante es hora,  que el gran ZgiuNuug y el todopoderoso Uddass te protejan y te den su bendición, la mía ya la tienes.
     -DaHassNuug mi reina.
     Dante acepta sus bendiciones y agradece, hace una reverencia a Liria y se aleja.


     Frida y Dana caminaban por un bosque tan espeso, que a pesar de la luz que radiaba la luna no se podía tanto.
     -Quiero que me escuches muy bien Dana.
     -¿Sí mi reina?
     -Ya se acerca el momento de mi muerte.
     -Mi reina no... - Dice angustiada.
     -¡Escucha inútil! queda poco tiempo ya, debes mantenerte viva todos los años que sean necesarios. Busca el oráculo y mantenlo bajo tu custodia. Y cuando mi descendiente hecha a mi imagen y semejanza nazca y crezca culminaras el elixir para al fin deshacerme de Dante, el alquimista y del estorbo de mi hermana y poder cumplir con mi reinado.
     -¿Cómo lo lograremos mi reina?
     -Con el oráculo - Responde obstinada - por eso es muy importante que lo consigas y lo mantengas a salvo hasta mi reencarnación - Le entrega a su subordinada el cristal del oasis y su varita – Protege mi cristal y mi varita -La observa con un leve gesto de nerviosismo – Ahora vete, ya deben de estar por llegar los cazadores.
     -Si mi reina, alguien se aproxima lo puedo sentir.
     -¡Vete! ¡Corre! Y recuerda lo que te he dicho, consigue el oráculo.
     -Si mi reina no la defraudaré – Hace una reverencia – Adiós.
     -¡Vete!
     Dana se da media vuelta, corre y luego desaparece. 
     Frida suspira y observa al cielo expectante.
     -Ha llegado la hora.
   Frida caminaba de un lado a otro realmente relajada. Al haber transcurrido algunos minutos desde que Dana se haya alejado de su mandataria, aparece Dante aproximándose rápidamente.
     -Es mejor que no intentes escapar y te rindas de una vez.
   -Tranquilo mi hermoso Dante, No lo haré – voltea lentamente y lo observa, Dante se aproxima con cautela – Te he extrañado tanto.
     -Yo también a ti, estas hermosa como siempre.
     -¿Y qué tienes en mente para hacer con este precioso reencuentro?
  Dante se aproxima aún más a Frida, quedando sus rostros y sus cuerpos a pocos centímetros
     -Algo que debí hacer hace tiempo - Dante sonríe al igual que Frida - Te haré pagar.
     -¿Sin despedida? – Lo observa fijamente a los ojos mordiéndose el labio inferior.
   -Esta es nuestra despedida - Sin Frida darse cuenta y pudiese hacer algo pudiera detenerlo, el hechicero le clava un puñal directo al corazón.
     Frida abre los ojos de par en par al sentir el puñal y comienza a acelerarse su respiración.
     -Nos vemos en unos años Dante, esta no será nuestra despedida, solo es un hasta luego – Ríe con dificultad.
     -¿A qué te refieres?
  Frida sonríe y cae al suelo quedando sin vida. El hechicero empieza a respirar con dificultad y cae al suelo lentamente, su cuerpo comienza a volverse de marfil rápidamente comenzando por las piernas. En cuestión de segundos su cuerpo queda petrificado por completo dejándolo en el suelo inerte.


     En aquel antiguo trono de Frida se encontraba Dana, sentada viendo al infinito con una sonrisa demente, en su mano derecha cargaba una copa con sangre que con gran rapidez se tornaba violeta, en la mano izquierda tenía el cristal del oasis de Frida. Aquella bruja acerca la copa a su boca y bebe la sangre, al haberse acabado todo el contenido de dicha copa observa el cristal sonriendo.
     -Pronto renacerá mi reina, se acerca el momento, estoy tan contenta de que estará acá nuevamente.



1000 años después de la muerte de Frida.

     Abigail caminaba por la calle muy tranquila sin tener sospecha de lo que le sucedería. Aquella chica poseía una apariencia física perfecta a la de Frida; alta, tez clara y cabello negro, penetrantes ojos cafés, y de unos veinte años de edad. Iba de regreso a su casa como acostumbraba todos los días luego de clases, Dana  a pocos metros y escondiéndose entre las casas y los carros la espiaba psicótica, aquella inocente chica cruzar en un callejón para tomar un atajo y Dana se aproxima a ella rápidamente, Abigail al escuchar los pasos voltea y observa a la bruja, en su rostro se pudo ver el terror que sintió al observar a aquella señora desaliñada, pero antes de que pudiese gritar...
     -¡ShieMuie! - Dana pronunció aquel hechizo y la desafortunada chica cae inconsciente en el suelo.


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 Conjuro de la vida eterna

Sangre de la realeza
vida eterna de la daga de LudHa.
Una lágrima de sirena.
Cuatro corazones dados voluntariamente
de las seguidoras más fieles.
Mi vida eterna.
Corazón de Luccia
Corazón de Jade
Corazón de Vrida
Corazón de Tana
Yo Frida, invoco al poder de los dioses
Uddass
ZgiuNuug ZagNuug
LudHa Acuzxen Kiupxzunn.
Agua, Luna, Fuego.
Yo Frida, reclamo mi vida eterna.

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