-Una vez más… Mahn Daggienna
Al Frida pronunciar esas palabras Dana comenzó a gritar estruendosamente, se retorcía de dolor por todo el suelo aruñándolo desesperada, mientras Frida mantenía su varita apuntándola por unos segundos los cuales parecieron eterno, luego
deja de apuntarla mostrando una cínica sonrisa. Dana cesa sus chillidos e intenta incorporarse.
-Es suficiente, no es
la intensidad de energía que emana el oráculo, pero se acerca, ahora ya
tienes una idea de lo que debes de buscar.
-¿Por dónde
comenzamos la búsqueda mi reina? – Pregunta haciendo un gran esfuerzo para hablar.
-Pronto tendré las coordenadas Dana, y en menos de lo que piensas poseeré el oráculo – Frida sonríe radiante. - Mahn Daggienna - Apuntó a Dana con su varita nuevamente y la observa retorcerse de dolor nuevamente.
Dante observaba entre sus manos su cetro sumergido en sus pensamientos, se podía contemplar en su rostro lo preocupado que se encontraba, y no era para menos, todo lo que se avecinaba no sería nada fácil, la guerra no había terminado.
Liria se acerca a él observándolo curiosa.
Liria se acerca a él observándolo curiosa.
-¿En qué piensas?
El hechicero sale de su trance y la
observa.
-En muchas cosas mi reina,
trato de entender todo lo que está pasando, veo que muchas cosas han cambiado; el alquimista no
está y usted permaneció tanto tiempo sola, ha sido un lindo gesto
de su parte ir a verme todos estos años protegiéndome y esperando que llegara el momento de que volviera a la vida.
-Sabes que siempre
he confiado plenamente en ti ¿no?
-Si mi reina.
-Esa espera estuvo llena de angustia y desesperación, cuando despertaste no supe cómo reaccionar; me llené de alegría al verte
reaccionar de nuevo pero - Hizo una breve pausa - mi mente fue invadida por aquellos malos pensamientos, todo lo que enlazaba a ese
hecho; “Frida vive de nuevo”, y ella estaría decidida a eliminar a quien se
interpusiera en su camino para encontrar el poder absoluto.
-Sé que es así mi reina, por
eso hay que encontrar lo antes posible el oráculo y dar con el paradero del
alquimista, debemos destruir todos los corazones lo más rápido que podamos, cada minuto cuenta, mientras más demoremos solo será tiempo perdido. A pesar de la presión y la angustia que sentimos, confío en usted y en sus
poderes, nunca ha dejado que las cosas se salgan de control.
-Esperemos que así
sea Dante - Liria se voltea y observa la antorcha que se encontraba en la pared - extraño tanto al alquimista.
-Lo encontraremos mi reina, y haremos que Frida pague por sus actos de una vez por todas.
Hacía la noche más tétrica que cualquiera pudiese imaginar, la luna estaba en cuarto menguante y las nubes dejaban poca visibilidad, en aquel bosque llamado el bosque de los lamentos, lleno de abedules, la neblina se esparcía en cada rincón, a pesar de que no soplaba viento se podía sentir el frío penetrar los huesos, a lo lejos se escuchaba un único cuervo voznar sobre una pequeña cabaña al lado del lago. En el sendero que se encontraba por entre los árboles caminaban Frida y Dana poco abrigadas, Frida se detiene y observa a su fiel seguidora.
-He ganado esta batalla Dana,
tengo el oráculo, ahora nada ni nadie nos podrá detener - Coge su varita y apunta a Dana -Mahn
Daggienna…
La ya frágil hechicera grita con gran desesperación mientras todo se comienza a tornar oscuro y sus chillidos se pierden entre aquella densa y penetrante oscuridad. Dana abre los ojos de par en par sentándose con dificultad en el suelo y observa a su alrededor, se encontraba junto a Frida en la misma gruta donde habían permanecido desde que su reina reencarnó, en ese preciso instante se dió cuenta que todo fue un simple sueño.
-Mi reina… - Ve con desespero y confusión a Frida.
-¿Decides despertar?
– Le responde obstinada.
-¿Qué sucedió?
-No soportaste el poder de mi hechizo y perdiste el conocimiento.
-Acabo de tener un
sueño muy realista.
-¿Qué soñaste? - Pregunta la bruja intrigada.
-La vi a usted con el
oráculo en las manos.
-¿En dónde estábamos?
-En una montaña boscosa.
-¿Sabes cuantas
montañas hay en este maldito mundo? Se mas explicita.
-No sé mi reina no la
reconozco, solo recuerdo el sendero, una cabaña, un lago y un maldito cuervo que no dejaba de voznar.
El rostro de Frida se iluminó, aquella
descripción la llevo a recordar su pasado; aquella cabaña donde solían ir de pequeñas su hermana Liria y ella a escondidas a practicar su magia, aislarse de las responsabilidades, y sentir que eran las únicas en el mundo. Podría existir la posibilidad de
que el oráculo estuviese en aquel lugar, donde nunca nadie lo imaginaría, a donde nadie iría.
-Es hora de irnos
Dana.
-¿A dónde iremos mi
reina?
-¿No es obvio inútil?
– Le responde irritada – Mejor no hables, solo usa tus poderes, que es para lo único que sirves.
Frida y Dana se levantan del suelo, la bruja alza su varita y con un ligero movimiento desaparecen.
Frida y Dana se levantan del suelo, la bruja alza su varita y con un ligero movimiento desaparecen.
Abigail se encontraba en el balcón de aquella vieja y desgastada habitación del reino de Liria, observaba el lúgubre cielo nublado, con el soplido del viento se podía palpar toda aquella preocupación que sentía la inocente chica.
-¿Cómo te sientes? - Dante se acerca a Abigail sin ella percibirlo.
-Abrumada, confundida, veo todo esto tan irreal.
-¿Quieres hablar?
-Quiero saciar todas las dudas que rondan mi mente.
-Responderé todo lo que pueda con gusto Abigail.
La chica observa a Dante angustiada y muy triste, él le devuelve la mirada sonriendo, tratando de animarla.
-¿Quién es Frida?
-Escucha atentamente todo lo que te contaré; Hace mil años atrás cuando todo era completamente diferente a como lo es ahora, los seres mágicos convivíamos con aquellos que no dominaban la magia, en aquellos tiempos reinaban Liria y Frida en armonía, pero la reina Frida fue demasiado ambiciosa, quiso apoderarse de todo el reino y obtener el poder máximo, ella deseaba dominar la magia absoluta, juntó a muchos magos, brujas y hechiceros creando una sociedad la cual ella gobernaba, que tenía como única meta derrotar a su hermana Liria y quitarle sus poderes, así que decidimos comenzar con la caza de los seres oscuro. Frida tras ver que su plan no resultó como lo planeó, desesperada decidió hacer el elixir de vida eterna para poder lograr su cometido, pero para ello debía morir y yo sin saber que lo había iniciado la maté, completando así su elixir. Ahora para terminar con ello debía reencarnar en su descendiente espiritual, cual es a su imagen y semejanza; esa persona eres tú.
-¿Y… y cómo recuperaré mi cuerpo? Como me lo prometió...
-Liria - Dante completa la frase al ver que Abigail no recordaba el nombre.
-Sí, ella
-Tú eres la única que puede obligarla a abandonar el cuerpo y con ayuda del oráculo lo lograremos.
-¿Y si no puedo hacerlo?
-Lo lograrás Abigail.
-Solo quiero saber que pasará en ese caso.
-Bueno, eso será decidido ante el todopoderoso.
Abigail rompe en llanto, se notaba su desesperación, y no era para menos, enredada en todo este caos sin desearlo; estaba muerta, no volvería a ver a su familia ¿Qué estarían pensando en este momento?
Abigail rompe en llanto, se notaba su desesperación, y no era para menos, enredada en todo este caos sin desearlo; estaba muerta, no volvería a ver a su familia ¿Qué estarían pensando en este momento?
En aquel sendero de abedules se encontraban Frida y Dana, avanzando tan rápido como podían, era el mismo del sueño de la hechicera y tal cual lo recordaba la reina. llevaban rondando aquel sombrío lugar aproximadamente una hora sin hallar absolutamente nada, Frida comenzaba a respirar fuerte, en su rostro se podía observar la ira, mientras que Dana sudaba de la preocupación, y no con toda razón, ella sabía que si no el oráculo sería torturada por su reina.
Frida ya estaba harta, se detuvo en seco y observó a Dana.
Frida ya estaba harta, se detuvo en seco y observó a Dana.
-Detente – Le dice realmente enojada.
La hechicera acata la orden y se detiene volteando a ver a su reina.
-¿Estamos cerca? – Pregunta irritada – Espero que no estés jugando conmigo Dana - La apunta con la varita
-No lo hago mi reina, ya estamos muy cerca, se que está por aquí en algún lado.
-¡Entonces guíame! – Dana queda paralizada - ¡Muévete!
-Va-vamos mi reina, por este lado.
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