martes, 12 de mayo de 2015

El Oráculo: 1. Los Cristales del Oasis.

     Hace millones de años, cuando el mundo apenas nacía y todo lo que se encuentra a nuestro alrededor estaba siendo formado, fueron creados tres cristales preciosos, los cuales poseían el poder y la esencia del universo, concentrada en ellos una poderosa magia capaz de destruir todo lo que existe si llegase a caer en manos equivocadas. Al transcurrir los años y conforme la humanidad avanzaba, empezaron a surgir sabios, alquimistas, brujos y magos por todo el mundo, se forjaron ciudades e imperios, y al tener conocimiento y extenderse los rumores en todos los reinos de la existencia de dichos cristales nació la históricas gran guerra por obtenerlos, muchos de los humanos y también seres espirituales se llenaron de avaricia y sed de poder, solo querían los cristales para sus propios fines; ser los mayores gobernantes y extender sus reinos.
     Los dioses al contemplar dichos actos y la gran decadencia de aquella sociedad emplearon acciones no tan drásticas, esperando se arrepintieran de sus actos codiciosos y barbáricos. Le confiaron a un sabio alquimista llamado Cánnan el gran tesoro nombrado Los Cristales del Oasis, entregados una lúgubre noche sin luna, tan oscura como el azabache. Aquel sabio señor colocó dichos cristales en una tabla triangular, uno al lado del otro, y debajo de cada cristal tres estacas de oro incrustadas simulando destellos. Luego de aplicarle varios conjuros protectores creados por el propio Uddass, dios todopoderoso, los escondió en un lugar cual ubicación parecía absurda, pero teniendo en cuenta que realmente nadie los encontraría en dicho lugar. Al instante de estar ocultos los cristales, Uddass, Dios y padre de todo aquello existente en la tierra rezó una profecía; “Al quinto bisiesto, Cuando el sol brille sin nubes que lo oculte y la luna muestre su plateado esplendor dos niñas nacerán. Al cuarto bisiesto seguido luz y Oscuridad correspondidos serán”. Culminada aquella profecía no se supo más ni del alquimista ni de los preciados tesoros, -Cristal de la Luz, Cristal de la Oscuridad y Cristal del Balance- llamados Los Cristales del Oasis.

     Las guerras habían cesado, pero degenerada se encontraba la sociedad. Antes que todo humano desapareciera la profecía fue cumplida; dos hermanas huérfanas, Frida y Liria, criadas por una familia humilde caminaban por una quebrada, al adentrarse en ella se toparon con una cueva, las dos chicas curiosas entraron y al avanzar notaron un resplandor que provenía del fondo, se acercaron intrigadas, allí se encontraba una tabla la cual poseía los cristales del oasis. Solo dos cristales fueron desprendidos; cristal de la oscuridad y cristal de la luz, aquellos fueron otorgados a Frida y a Liria respectivamente, ambos con el propósito de corregir los desastres en el mundo decadente y juntas gobernarían en paz.
     Y así la profecía fue cumplida, aquellas dos chicas se convirtieron en reinas y gobernaron en paz por muchos años, pero dicha felicidad no perduró, pues la avaricia se apoderó de Frida y usó su poder en forma errante e inició una guerra contra su hermana Liria con el propósito de arrebatarle su cristal y obtener el poder absoluto, dando vida a un antiguo presagio; Si avaricia te gobierna y poder deseas, poder se otorgará a quién tu llama podrá apagar
     Al Frida tomar dichas acciones, la guerra comenzó a expandirse y su fin se veía lejano, y así comenzó la casa de brujas.


     -Pronto me encontrarán y no dudarán en acabar con mi vida, tenemos poco tiempo para completar el elixir.
     Frida se encontraba oculta en una cueva con Dana su fiel seguidora, temerosas del peligro que corrían. La guerra se encontraba en un momento crítico y casi decisivo, los guerreros de la luz habían acabado casi por completo con los seguidores de Frida, ella consciente del riesgo que corría y que tenía casi perdida la guerra, decidió llevar a cabo el elixir de la vida eterna, complejo y arriesgado.
     -¿Por qué no acepta mi corazón mi reina? – Le pregunta Dana desconcertada. 
   -Deja de ser tan testaruda, ya he tomado mi decisión, tú tienes una importante tarea y de suma importancia– hace una pausa – Debo conseguir esa lágrima de sirena, ya se acerca la luna llena y deberé completar el elixir - Dice cambiando el tema sin darle mucha importancia.
     -Debemos partir ahora mi reina, estamos fuera de peligro pero no por mucho tiempo.
     Dana le hace una reverencia a Frida mientras ella se levanta, la reina camina apresurada y Dana va detrás de ella siguiéndole el paso.


     Cánnan desvía su mirada hacia Dante luego de observar su bola de cristal, el alquimista se notaba preocupado.
     -Frida tiene en su poder a una sirena, es Kirah, ve a buscarla y sálvala.
     -Entendido, cuente conmigo.
     Dante sin pensarlo se da media vuelta y sin pensarlo dos veces sale de la habitación apresurado.


     Dana lanza bruscamente a Kirah al suelo, la sirena les enseña amenazadora sus colmillos, pero sin borrar de su mirada el temor que sentía.
     -Átala de inmediato.
     Dana coloca a Kirah en un estanque y la ata de brazos, quitándole las posibilidades de escapar.
     -Ni te esfuerces Kirah, no me produces temor – Le dice Frida soltando una sarcástica carcajada. 
     -Deberías temerme – Responde amenazadora. 
     -No estás en tu terreno de batalla – Frida espera en silencio una respuesta – Así lo pensé… Ja ja ja ja. Si quieres vivir por lo menos un poco más es mejor que me entregues una de tus lágrima, sino, prepárate para sufrir la peor de las muertes - Le toca el mentón con la varita. 
     -Reina los siento cerca, se están aproximando – Dice Dana nerviosa 
     -Maldición 
     -Pronto llegarán los cazadores y será tu fin Frida. 
    -Si no quieres que Laghia pague tu error y tenga una muerte lenta y dolorosa, dame una lágrima ahora – Responde Frida enojada. 
     -Deja a mi hija fuera de esto. 
    -Tengo el poder y la disposición para acabar con tu vida y torturar a tu hija hasta su muerte si no me das lo que quiero. 
     -¡Deja a mi hija! 
    -Ya me harté de ti - Le da una bofetada - Espero que te hayas despedido de Laghia – Acerca su varita a Kirah apuntándola al rostro 
     -¡No! – Grita mientras le brotaba una lágrima.
     Dana se acerca y recoge la lágrima en un frasco pequeño de vidrio. Luego saca el cuerpo de Kirah del agua y la deja en la tierra aún atada.
     -Vámonos Dana – Dice Frida dándose media vuelta. 
     -¡Devuélveme al mar! 
     -¡Ja! Ilusa – Voltea y observa a Kirah – nunca dije que lo haría. 
     -¡Te maldigo Frida!
     La bruja y su seguidora se alejan desapareciendo entre los árboles.
     Kirah llora con dificultad para respirar y comenzando a perder el conocimiento. Se escuchan pasos cada vez más cerca hasta llegar a su lado. La sirena levanta la mirada con dificultad y ve a Dante, aquel chico se agacha y desata apresurado a la sirena.
    -Kirah ¿Te encuentras bien? – La sirena niega con la cabeza – ¿Frida tiene la lágrima? – Kirah asiente a punto de perder el conocimiento.
     El chico la carga en sus brazos y empieza a correr.
     -Tranquila Kirah ya estarás a salvo… todo estará bien.


     En la habitación se escuchan los pasos nerviosos de Liria, yendo de un extremo a otro del salón. Cánnan y Dante entran a la habitación apresurados, la reina los observa ansiosa.
     -Estaba muy preocupada ¿Qué noticias tienen?
     -No son buenas nuestras noticias Liria.
     -Por favor sin rodeos Cánnan.
     El alquimista inhala y observa a Liria directamente a los ojos.
    -Frida sigue resistiéndose, logramos seguirle el rastro pero no pudimos alcanzarla, nos topamos con Kirah, consiguió quitarle una lágrima. 
     -El elixir de la vida – Dice Liria angustiada susurrando.
     Cánnan asiente una sola vez con la cabeza.
     -Mañana será luna llena, hay que detenerla.
     -Será una larga noche, espero podamos hacerla recapacitar antes de que no haya vuelta atrás.


    Frida estaba sentada observando el frasco que contenía la lágrima de la sirena, en su rostro se podía admirar un gesto de excitación, ya casi todo estaba completo para elaborar uno de sus anhelos; el elixir de la vida. 
     Dana entra a la habitación mostrando desanimo.
     -Mi reina, Tana solicita hablar con usted - Frida voltea la mirada y observa a su seguidora. 
     -Dile que pase.
     Dana sale de la habitación por un instante y al volver se presenta acompañada de una mujer alta, de tez morena, un largo cabello negro, al acercarse a Frida hace una reverencia.
     -¿Qué deseas Tana? 
     -Vengo a sacrificarme mi reina, le entrego mi corazón.
     Frida deja el frasco con cuidado en la mesa que tenía a un lado y observa a Tana por un instante, luego sonríe con cinismo y llena de satisfacción, se levanta de la silla, alza su varita y apunta a la bruja. 
     -¿Estás segura? 
     -sí mi reina, todo por usted. 
     -Está bien – se acerca a la mujer – Si así es tu voluntad… ¡Asendo!
     Tana queda con los ojos abiertos de par en par, con la mirada perdida y luego se desploma en el suelo, Dana se acerca a la bruja y la acomoda boca arriba.
     -Dame el puñal. - Le exige Frida.
     Dana lo busca apresurada y se lo entrega a Frida dando una reverencia. La bruja al recibirlo se agacha y corta el pecho de Tana extrayéndole el corazón, al tenerlo en sus manos se levanta y lo observa triunfante.
     -Prepara todo Dana, luego del sacrificio nadie podrá detenerme.



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